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  Ediciones HOAC

Rovirosa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FRASES Y  TEXTOS PARA LA PROFUNDIZACIÓN Y MEDITACIÓN

COMUNIÓN-COMUNIDAD

          “Tanto el Amor del MN, como sus manifestación a través de las tres virtudes esencialmente cristianas de pobreza, humildad y sacrificio, no pueden manifestarse de una manera patente en una sociedad individualista; necesitan el grupo, la comunidad o, mejor aún: la comunión”(G.R., OC I, 153).

          “La colaboración ha de dejar de ser un medio para la lucha y convertirse en un fin en ella misma, para que los hombres podamos unirnos unos a otros y unirnos todos con Dios” (G.R., OC I, 129).

          “La comunidad es otra cosa. En la comunidad el ´centro de interés` no puede ser mi YO, sino el YO ajeno. Lo importante no es que los otros lleguen a pensar como yo, sino que yo llegue a descubrir todo  lo bueno que hay en el pensar de los otros” (G.R., OC II, 194).

          “Tiempo atrás me impresionó una frase … de Bernanos, que dice: Todo es Gracia. Pero al cabo de cierto tiempo y buscando una síntesis del cristianismo, la cambié por esta otra: Todo es Comunión” (G.R., OC I, 553).

          “Quiero destacar mi deslumbramiento ante la maravillosa síntesis cristiana: la   Encarnación, la Vida y la Doctrina de Jesús, resumida en una palabra: Comunión. Todo    montado… sobre la triple sólida base de Comunión de Vida (Humildad), Comunión de      toda clase de Bienes (Pobreza) y Comunión de Acción (Sacrificio). Sobre esta base   colosal, la Caridad… La Caridad es la cuarta dimensión de las tres coordenadas de          Comunión (Humildad, Pobreza y Sacrificio). Y esta cuarta dimensión hace posible la       hipóstasis del cielo y la tierra” (Rasgos; cf. E.A.Rz., 644).

          “Sentir con la Iglesia es, por tanto, lo mismo que decir: Sentir con Cristo aquí y ahora. Lo que equivale a sentir con Dios. Perspectiva fantástica; ideal deslumbrador” (Militantes, 137).
“Para ´sentir con la Iglesia` la primera condición es conocer cuál sea el sentir de la Iglesia. Mal podría compartir los sentimientos de otro quien los desconozca” (Militantes, 135).

DIOS EL CENTRO

          “Mi primer gesto, para ser cristiano, es abandonar radicalmente (no sólo de palabra, sino EN VERDAD) mi puesto de centro de universo, para colocar en él al único que puede y debe ocuparlo: Al Señor Jesús. Esto es fácil de decir, pero no de hacer. Claro que no! Como que toda la ascética cristiana no tiene otro objetivo primario más que éste…!” (La virtud de escuchar III, 9).

          “La conversión al cristianismo empieza exactamente cuando uno hace esta afirmación: -El Yo de Cristo es, para mí, muchísimo más importante que mi propio Yo. El centro del Universo ya está ocupado; ya no puedo ocuparlo yo: lo ocupa Él!” (La virtud de escuchar, I, V, 1).

ENTUSIASMO

          “Yo no me he hecho jamás tarjetas de visita, pues no sabía qué poner debajo de mi nombre. Hoy no me haría tampoco tarjetas de visita, pero sí que sé el título que pondría debajo de mi nombre. Sería éste: ROVIROSA. Entusiasta” (Rasgos).

          “La nota característica del hombre promocionado es EL ENTUSIASMO” (El pueblo, 41).
“No basta una Piedad, un Estudio, y una Acción cualesquiera, aunque sean perfectamente ortodoxas. Es indispensable el entusiasmo” (El compromiso temporal, 6).

LA VIRTUD DE ESCUCHAR

En lo que quiero fijarme en estas notas es en entender a los hombres.

Es claro que todo ser humano lleva consigo su personalidad, y la historia (la grande y la pequeña) puede mirarse como la lucha entre unos que quieren imponer su personalidad propia a los demás, frente a una resistencia (con diferentes alternativas) de los que pretender ser ellos mismos.
No quiero extenderme más en esto. Para mi objeto basta con apelar al testimonio personal del que lee estas líneas. A este fin le voy a formular tres preguntas, para que el lector las conteste por su cuenta, pues se refieren a él, personalmente:

Primera: ¿Es mi aspiración íntima el llegar a ser un buen animal humano, haciendo únicamente lo que me manden los que tienen autoridad moral o material sobre mí, o siento anhelo de poder realizar ciertas aspiraciones que percibo latentes en mi interior?

Segunda: ¿Prefiero que se me trate como un número del rebaño humano, con tal de que pueda comer bien, tener buena casa, con televisión y hasta vehículo propio, o preferiría tener menos comodidades, con tal de poder hacer oír mi voz en las asambleas de los hombres?

Tercera: ¿Siento grandes deseos de comprender a los demás, sin importarme demasiado que los demás me comprendan a mí, o me ocurre todo lo contrario?
Cada cual verá la respuesta que da a cada una de estas tres preguntas, pues se refieren a él, y únicamente a él.

Yo he de confesar, con toda sinceridad, que mi respuesta es negativa para la primera alternativa de cada una, y afirmativa para la segunda.

Ahora bien, estimo que la tercera pregunta tiene, con mucho, una importancia muy superior a la de las otras dos.  Y es aquí donde aparece de manera patente mi fallo.  (La virtud de escuchar, en O.C. T II, p 79)

Voy a tratar de escribir con toda la crudeza posible.

Para mí, el valor supremo de todo cuanto existe en este mundo soy yo mismo. Todo lo demás son valores instrumentales, que valen en tanto en cuanto hacen relación a mí. La familia, la patria, la libertad y otros valores por los que los hombres nos sacrificamos… se aprecian y estiman en cuanto son mi familia, mi patria, mi libertad… En cuanto no se trata de lo mío (directa o indirectamente), carece de interés.

Y el “otro”, ¿quién es?

En primer lugar, el “otro” es alguien que no está, ni puede estar, en el centro del universo, pues este lugar lo ocupo yo. Podrá tener más lo que sea que yo; pero para mí es solo un valor instrumental que puede presentar dos caras: una benéfica si es útil para mis designios, y otra maléfica si los contraría y neutraliza. Los primeros serán los míos, y los segundos serán mis enemigos, a los que hay que combatir.

Repito que esto es muy crudo, pero tengo necesidad de expresarlo así.

¿Cuál será el centro de interés de mi relación con el “otro”? Lo previo será poderle poner una etiqueta, en la que no es menester mucha ficha ni mucha literatura; bastará con un simple adjetivo para calificarlo como bueno o como malo, como listo o como torpe, etc., con lo cual ya tendré bastante para relacionarme con él (…)

Pero ocurre que esta convicción de estar en el centro del universo la tenemos todos, mientras que la realidad es que tal centro no lo ocupa nadie, por la sencilla razón de que el centro del universo no existe (…)

La conversión al cristianismo empieza exactamente cuando uno hace esta afirmación: El yo de Cristo es,  para mí, muchísimo más importante que mi propio yo.

El centro del universo ya está ocupado; ya no puedo ocuparlo yo; ¡lo ocupa Él!. En cuanto se ha reconocido esto, empieza la gran paradoja del cristianismo, que puede enunciarse así: Mientras yo pretendo ocupar el centro del universo, toda la creación, junto con los hombres y el Creador se revuelven contra mí, todo me es hostil; pero en cuanto cedo este puesto a Cristo, la creación me acoge como un nuevo elemento positivo dentro de su armonía, y el mismo Cristo me asegura que si le amo me hará uno con Él y me hará entrar en su felicidad.

Dicho de otra manera: el centro del universo está vedado a los que pretenden ocuparlo, y lo ocupan con Cristo los que han renunciado a tal pretensión por amor a Cristo.  La gran sabiduría del niégate a ti mismo

Antes dije que el centro del universo no existe, y ahora puedo expresarlo así: el centro del universo no es un punto, sino un infinito (el único infinito que existe) y se llama la Santísima Trinidad. (La virtud de escuchar, O.C. II, pp 82-88)

CAPITALISMO

          "Es la economía  sin alma del capitalismo, las entrañas duras de la civilización del dinero, las que relegaron a Cristo sólo a las almas…Cuando Jesús ha venido a salvar a los hombres! Y la  concupiscencia del lujo, el terrible y escandaloso pecado del lujo, madrastra de todas las lujurias materialistas, sin la presencia encarnada de Cristo, engendró el monstruo horripilante de la miseria. No digáis que una situación en la que galopa la tragedia del capitalismo –privado, estatal-y la vergüenza de la miseria es querida por Dios."

          "Lapalabra del Credo me convierte en anticapitalista porque éste es la exaltación de la materia, de la codicia” (Boletin2-1949,2).

          “Verdaderamente, las Normas Sociales de la iglesia no han sido dadas para que los católicos dejemos tranquilo el actual injusto sistema social, sino para que lo injusto ceda paso a la JUSTICIA; para que la cobardía de tantos se transforme en FORTALEZA; para que el afán de buena vida ceda el paso a la TEMPLANZA, presidido todo por la PRUDENCIA, reguladora de virtudes, pero no encubridora de deserciones y de sofismas” (Todos santos, Bol. 10-1952, 10-11).

          “Aun hoy día existen muchísimas personas de buenos sentimientos, pero con alma de capitalistas, que cuando piensan en la manera de acercar los obreros a Jesucristo, no atinan con otro tema de predicación que: LA RESIGNACIÓN (…) Ya nos escamaría el pensar que quienes lo usan se encaminan no a terminar con una situación de injusticia, sino a consolidarla en beneficio de los predicadores, o de los amigos de los predicadores. El razonamiento es falso porque: LA INJUSTICIA SOCIAL MOTIVADA POR EL CAPITALISMO NO HA SIDO DISPUESTA POR LA AMOROSA PROVIDENCIA DE DIOS SINO PERMITIDA (…) El que se resigna ante la injusticia y ante el pecado no ejercita ninguna virtud, sino que, por cobardía, peca contra una virtud cardinal: la fortaleza. Aquellos apologistas del capitalismo PROMETEN el reino de los cielos a los que se resignen; pero NSJC DA el reino de los cielos a los que, con divina fortaleza, no se resignen y sean perseguidos. El fundamento de la fortaleza es la dignidad” (La dignidad, Bol. 12/47, 14).

COMPROMISO

          “La Gracia tiene como meta la Comunión, en el sentido más grandioso. Su dimensión que podríamos llamar social es evidente” (Gremi OC III, 91).

          “Qué vale más Una idea en la cabeza, o una idea en las manos “ (Bol. 8-1948, 15).

          “Decimos acción, acción; pero el gran peligro de la acción es el éxito. Estos contratiempos os alejan de ciertas personas, pero os acercan a la cruz” (Carta a Mn. Ricart, 30/6/48).

          “La gran paradoja del cristianismo, que ha desconcertado, que desconcierta y desconcertará siempre la razón humana, es, precisamente, la de vencer a la fuerza con la debilidad, al poder con la mansedumbre y a las leyes con el amor” (Copin IV, 1).

          “También niegan a Dios los que dicen que creen en Dios y con sus obras lo niegan en todo momento. El lenguaje que no miente nunca es el de los hechos. Cuando se desplaza a Dios del centro de la vida, el egoísmo necesariamente ocupa su lugar” (Cursillo Apostólico. Manuscrito AMCC).

TOMÁS MALAGÓN 

          “El valor fundamental de la humanidad es la persona humana y es POSITIVO todo cuanto tienda a desarrollar su personalidad basada en su dignidad y su libertad en la justicia y en la verdad. Es negativo todo mito (Estado, raza, prestigio nacional, partido, clan, riqueza, casta, imperio…) que para sostenerse necesita víctimas humanas, sacrificándoles a veces la vida física, o su dignidad, o sus posibilidades de perfeccionarse” (T. Malagón, Cursillo de Vocales, Man., ADC).

          " Militante es todo aquel que desinteresadamente lucha y se afana por instaurar en la sociedad un ideal, por llevar adelante una empresa determinada, por difundir un modo de ser o de actuar, que él considera mejor, entre los hombres" (introducción en libro “encuesta y formación de militantes”. 1ª edición 1969, 2ª edición 1999)

          >"La encuesta sistemática es un ejercicio de las tres principales potencias del alma (memoria, entendimiento y voluntad) hecho de un modo continuado, metódico y sistematizado con arreglo a un planteamiento concreto de cuestiones en relación con un tema y en orden a la formación de verdaderos militantes" (Encuesta y formación de militantes, página 36).

El Reino de Dios aporta a la espiritualidad seglar: primero, un sentido dinámica del a vida “el reino de Dios se está haciendo y hay que hacerlo. Siempre debe ser levadura y desarrollo del grano de mostaza… Por eso el cristiano no puede ser conservador, debe ser un insatisfecho. Sin que esta sed… esté reñida, antes al contrario, con un gran optimismo derivado de la Encarnación y de la victoria segura de Cristo. Segundo un avance permanente de la Justicia, “no solo de esa justicia social, conmutativa y distributiva de que habla la sociología, sino de aquella otra justicia, igual a santidad, de la que es parte toda justicia”. Y tercero, una meta: la unidad y la comunión. La meta del reino de Dios es, para los individuos, “emular la perfección del Padre del cielo (Mt 5,48)” y, para la sociedad, “la imitación de la unidad que son cuna cosa las Divinas Personas, que todos sean uno como tú y yo somos uno (Jn 17-22”.

          "Mientras la HOAC se nutra de lo que Rovirosa supo comunicarle a lo largo de ese periodo, la HOAC seguirá siendo lo que ha sido, la más perfecta encarnación del Evangelio en el mundo obrero, el beso entrañable de la Iglesia a los que sufren, el instrumento verdaderamente providencial para lograr con eficacia, el día en que hay suficientes apóstoles que lo conozcan y utilicen, la cristianización de las clases trabajadoras" (Tomás Malagón, Boletín HOAC, mayo-junio de 1964, pág. 5)

 
       
       
 
     
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