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   Ediciones HOAC
Rovirosa   Nació en 1917 en Valenzuela de Calatrava (Ciudad Real), en el seno de una familia rural y católica. A los 12 años ingresa en el seminario de Ciudad Real y en 1933 continúa sus estudios eclesiásticos en la universidad Pontifica de Comillas, en Santander. Con 19 años había terminado la filosofía, cuando estalla la guerra civil. Es movilizado por el ejército republicano y destinado al frente de las Alpujarras (Granada). Su importante capacitación intelectual y algunos cursos especializados recibidos, hace que se le encarguen las funciones de profesor de oficiales y suboficiales y jefe de transmisiones.

En el frente tiene una serie de experiencias que van a marcar el resto de su vida: conoce a numerosos militantes obreros anarquistas, comunistas y socialistas, cuyos ideales humanos le impresionan; por otro lado tiene acceso de primera mano a las obras de Marx, Engels, Lenin… A partir de aquí una fuerte convulsión se genera en su interior y una fuerte interrogante le interpela ¿Por qué estos militantes obreros no conocen a Cristo? ¿Por qué existe esta separación tan radical entre militancia obrera y fe cristiana?. Esta idea no le abandonará ya y va a orientar buena parte de su labor teológica y pastoral.

Terminada la guerra civil, continúa sus estudios de teología en Comillas. En 1943 es ordenado sacerdote, siendo rector del seminario de Ciudad Real, profesor de teología, y canónigo de la catedral. Su nombre pronto es conocido dada su preparación. En 1944 funda en Ciudad Real la hermandad Ferroviaria de Acción católica.

En 1953 tras la muerte del primer consiliario de HOAC, D. Eugenio Merino, Guillermo Rovirosa le propone hacerse cargo de la conciliaría general de la HOAC, cosa que rehúsa en un principio, pero que luego le hace modificar dicha decisión y continuará siendo consiliario hasta 1964 volcándose sobre todo en la elaboración y reestructuración de los planes de formación y cursillos. En sus últimos años interviene en la gestación y desarrollo de la editorial ZYX, promovida por militantes de la HOAC.

La amistad y trabajo conjunto con Rovirosa lo marcó profundamente de tal modo que sería difícil entender a Malagón y su obra sin considerar lo que Rovirosa, los militantes y la misión hoacista significó para él.

Como teólogo su pensamiento siempre partía de la necesidad de diálogo entre fe y cultura, y buena parte de sus desarrollos y elaboraciones teológicas intentan responder a los problemas que la asimilación y vivencia de la fe suponían para el mundo obrero y la cultura del momento.

Su andadura no estuvo exenta de momentos de dolor y amargura. Dirá Elias Yanes “le tocó la cruz propia de los que abren caminos nuevos cuya orientación casi nadie comprende y pocos comparten…”. Unas veces las incomprensiones vinieron de la jerarquía eclesiástica, otras veces de sus amigos, de grupos y sectores cuya militancia cristiana él había despertado y promovido. En 1964 es apartado de la Conciliaría General por considerarlo temporalista marxista y desviado teológico, a pesar de llevar 20 años trabajando en la línea que el concilio vaticano II va a legitimar y promover: la renovación de la iglesia y la apertura al mundo en una actitud misionera. Luego en el período postconciliar, muchos lo acusaron de conservador y pietista, por insistir en las señas de identidad cristiana en un momento en el que el afán de identidad con las realidades del mundo hacía que quedaran difusos los fundamentos de la fe. Con humildad aceptó esta cruz, sin parar de trabajar por la promoción del laicado obrero y en otros campos del apostolado seglar. Vive entregado a la misión de formar militantes cristianos que compagina con sus clases en diversos centros y facultades. Promueve también la experiencia pedagógica, colabora con la FRATER y el Movimiento Cultural Cristiano, participa en numerosas revistas, publicaciones, elabora e imparte cursos y conferencias por toda España a sacerdotes, religiosos/as.

El 27 de febrero de 1984, después de un día de convivencia con la comisión permanente de la HOAC y como consecuencia de un infarto muere en la casa de los consiliarios de Madrid.

 
       
       
 
     
  Fundación Guillermo Rovirosa y Tomás Malagón.  C/. Alfonso XI, nº 4, 4ª Planta. Madrid 28014. Teléfono (+34) 91 701 40 80.